La pesca y la acuacultura no solo sostienen una actividad productiva estratégica para Sinaloa: sostienen mesas, comunidades y tradiciones enteras. Detrás de nuestra gastronomía hay mujeres y hombres que madrugan, conocimiento que se hereda y familias que viven de cuidar nuestros mares, ríos y granjas acuícolas.
Reconocer a quienes producen estos alimentos es reconocer una noble vocación que alimenta a Sinaloa y al país.